martes, 20 de febrero de 2007

Escucha lo que no te digo...


" No te dejes engañar por mí.

No permitas que te engañen mis apariencias.

Porque no son más que una máscara,

quizá mil máscaras que temo quitarme,

aunque ninguna me representa.

Doy la impresión de estar seguro,

de que todo va viento en popa,

tanto dentro como fuera,

de que soy la confianza personificada,

de que la calma es mi segunda naturaleza,

de que controlo la situación

y de que NO TENGO NECESIDAD DE NADIE.

Pero no me creas, te lo ruego.

Externamente puedo parecer tranquilo,

pero lo que ves es una máscara.

Por debajo, escondido, está mi verdadero yo

sumido en la confusión, el miedo y la soledad.

Pero lo escondo.

No quiero que nadie lo sepa.

Me aterra pensar que pueda saberse.

Por eso tengo constantemente necesidad

de crear una máscara que me oculte,

una imagen pretenciosa que me proteja

de la miradas sagaces.

Pero esas miradas son precisamente mi salvación,

y lo sé perfectamente,

con tal de que vayan acompañadas

de la aceptación y del amor.

Entonces, esas miradas, se convierten

en el instrumento que puede liberarme de mi mismo,

de los mecanismos de defensa

y las barreras que he levantado entorno a mí,

en el instrumento que puede mostrarme aquello

de lo que no consigo convencerme:

que realmente tengo un valor.

Pero esto no te lo digo,

no tengo coraje:

Me da miedo que tu mirada no venga acompañada

de la aceptación y del amor.

Quizá temo lo que puedas pensar,

que puedas cambiar de opinión sobre mí,

que te burles de mí

y que tu sonrisa me fulmine.

En el fondo, lo que temo es No valer nada,

y que tú te des cuenta y me rechaces.

Por eso sigo con mi juego

de pretensiones desesperadas,

con una apariencia externa de seguridad

y con un niño tembloroso por dentro.

Despliego mi desfile de máscaras

y dejo que mi vida se convierta en una ficción.

Te cuento todo lo que no importa nada,

y nada de lo que de verdad importa,

de lo que me consume por dentro.

Por eso, cuando reconozcas esta rutina,

no te dejes engañar por mis palabras:

escucha bien lo que No te digo,

lo que querría decir, lo que necesito decir,

pero no consigo decir.

No me agrada esconderme, te lo aseguro,

me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,

pero tendrás que ayudarme.

Por favor, tiéndeme tu mano,

aún cuando parezca que eso es lo último que deseo.

Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,

cada vez que te muestras amable, atento y diligente,

cada vez que tratas de comprenderme,

cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.

Porque me quieres,

mi corazón palpita y renace.

Quiero que sepas lo importante que eres para mí

y el poder que tienes, si quieres,

de sacar a la luz la persona que yo soy.

Escúchame, te lo ruego.

Tú puedes derribar las barreras

tras las que me refugio,

tú puedes arrancar mi máscara,

tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.

¡ No me ignores ¡ ¡ No pases de largo, por favor ¡

Ten paciencia conmigo.

A veces parece que, cuanto más te acercas,

tanto más me rebelo contra tu presencia.

Es irracional, pero es así:

combato aquello de lo que tengo necesidad.

¡ Así somos los humanos muchas veces ¡

Pero el amor, el amor de Dios que habita en ti,

es más fuerte que toda resistencia,

y ahí reside mi esperanza,

mi verdadera esperanza.

Ayúdame a derribar las barreras

con tus manos firmes,

pero a la vez delicadas,

pues dentro de mi habita un niño

y un niño es siempre muy frágil.

¿Te preguntas quién soy?

Soy alguien a quien conoces muy bien.

Soy cada persona con quien te encuentras.

Soy... Tú mismo ".

mascaras...


mascaras.... son los rostros vacíos
del héroe que transita
otro oculto lugar de la tragedia...

Soy tu amiga sin rostro, sin cara, ni cuerpo. Tan solo soy como desees que sea. Yo no te enseño una parte de mi, mi exterior, pero a cambio te dejo ver lo que otros muchos no pueden, mi interior.



Se que cuesta comprender, que no es fácil aceptar, que si dejo que vean tus ojos, mi alma te dejara de hablar. Porque ante una mirada que ve la “realidad” yo no me muestro como soy: débil, frágil, no puedo permitir que contemples mi tristeza. Sin embargo si tu hablas sin saber que ves, yo te llevare hasta lo más profundo, hasta donde con cuerpo no se puede llegar, mi corazón.



Porque es mi manera de ser y yo no me muestro por dentro a los q me ven por fuera, porque ellos solo ven mi coraza, la mascara que todos llevamos acuestas...




Te extraño... a veces...
Te sueño...
Te imagino puramente mío...
Ese instante me sirve de guía esta noche...
Paseo por las estrellas ... y estas...
... estas tan cercca que duele...
El tiempo selló tu mirada en mi almohada...
y cada noche me ves... pesando...
pensando en vos...
Buscando un instante... un eterno instante...
Donde la luna sea espectadora de aquello
que hoy no tiene nombre...
No existe definifión...
Es sentir...
Es llorar...
Es reír...
Es tenerte cuando no estás..
Es hacerle un duelo al tiempo..
Y te espero y te llego a dar vueltas...
solo... por un instante...